¿Quién decide cuáles son tus límites?

Cuando observamos con atención las características que nos definen como seres humanos, descubrimos que poseemos habilidades realmente excepcionales. Pero también descubrimos que tenemos limitaciones. Y cuanto más conscientes somos de estas  limitaciones, más se pone en evidencia lo mucho que nos alejamos de la perfección.

¿De dónde proceden estas limitaciones? ¿Por qué hay personas que son especialmente diestras en una determinada cuestión cuando otras son un absoluto desastre?

Es difícil establecer un único motivo que sea el responsable de estas diferencias, pero podemos identificar algo que actúa como desencadenante, que condiciona nuestros resultados de manera decisiva y que está presente en absolutamente todas las decisiones que tomamos.

Para averiguar de qué se trata debemos considerarnos a nosotros mismos como un complejo sistema diseñado para percibir estímulos.  Todo lo que hacemos, pensamos y decimos está provocado por un estímulo inicial. Y ten presente que una palabra no es más que una variación de presión sonora que recorre la distancia que nos separa del emisor hasta que es percibida por nuestros oídos. A partir de ese momento, comienza  un complejo proceso de análisis del estímulo hasta que, finalmente, le otorgamos un significado simbólico. Y es ésta asignación la que condiciona nuestra percepción de la realidad, creando certezas y verdades absolutas en función del sistema de creencias que poseemos. Dicho de otra manera, las creencias son nuestra programación particular a partir de la cual surge nuestra actitud y posterior conducta. La realidad es neutra, no hay mal ni bien, ni bueno ni malo. Simplemente es como tiene que ser. Somos nosotros, en función del sistema de creencias que tenemos instalado en nuestro hardware particular, los que asignamos el significado simbólico a los conjuntos de estímulos que son conocidos comúnmente  como acontecimientos.

Formando parte importante de nuestro sistema de creencias están las creencias limitantes.  Este tipo de creencias provocan un efecto distorsionador de la realidad, estableciendo verdades que generan una influencia negativa sobre nosotros mismos limitando nuestras habilidades y nuestros resultados. Si tú decides que es imposible alcanzar una meta, efectivamente te resultará imposible. Ahora bien, ¿nadie es capaz de alcanzar esa meta? ¿Lograr ese objetivo implica sobrepasar las capacidades del ser humano? En el momento en el que otra persona sí pueda conseguirlo, significa que una creencia limitante está actuando en ti. Y, en el remoto caso de que nunca antes se haya logrado, no significa obligatoriamente que no se pueda lograr, ya que todos los días hay personas que hacen lo que nadie ha hecho y dicen lo que nadie ha dicho.

Así que, una de las pocas certezas que podemos afirmar es que nosotros, mediante nuestras creencias, somos quienes establecemos nuestros propios límites. Y tú, ¿eres capaz de identificar tus creencias limitantes?

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