¿Eres un peón o una reina?

Los beneficios del ajedrez son más que evidentes ayudando a la concentración de la atención, al desarrollo de la coordinación y la planificación de una estrategia entre otros muchos.  No es de extrañar que cada vez sean más los países que lo incorporan como asignatura obligatoria. Pero, aparte de los beneficios mencionados, también nos aporta un aprendizaje metafórico aplicable al desarrollo de nuestras habilidades.

Por ejemplo, una de las múltiples reglas conocida como promoción o coronación consiste en dar la posibilidad de convertirse un peón en reina cuando alcanza el otro extremo del tablero. Es decir, la pieza menor que posee los movimientos más limitados se convierte en la pieza mayor por excelencia, con el valor relativo más codiciado y unas posibilidades de movimiento decisivas. De ser el primer elemento a sacrificar en caso de necesidad, pasa a convertirse en un factor determinante para alcanzar la victoria.

Tal y como hemos comentado, esta regla ofrece un gran aprendizaje puesto que todos iniciamos nuestra trayectoria vital como peones, con habilidades limitadas, poco valorados y una escasa capacidad de influir sobre los acontecimientos. Pero con el transcurso del tiempo y teniendo una intención claramente definida, podemos convertirnos en una poderosa fuente de influencia con habilidades indiscutibles y resolutivas. Este proceso de transformación se produce gracias al perfeccionamiento de nuestras destrezas,  a la superación de  nuestras propias limitaciones y al desarrollo de la capacidad de identificar las oportunidades que nos ofrecen la posibilidad de materializar nuestra intención.

Lamentablemente, son pocos los peones que logran alcanzar su meta y completar la tan ansiada transformación.  Y tú, ¿has orientado tu intención hacia dicha transformación? ¿Estás dando los pasos necesarios para conseguirla o seguirás siendo un peón de los que se prescinde cuando es necesario?

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