¿Gestionas lo que es importante para ti como lo realmente importante?

Cuando tenemos que gestionar muchas tareas, tanto en el ámbito profesional como personal, hay una frase que se repite con frecuencia convirtiéndose en uno de los principales motivos de la ineficacia: “no tengo tiempo”.

Por norma general, cuando alguien pronuncia estas palabras, significa que hay aspectos importantes que se han quedado pendientes o no se han gestionado adecuadamente. Y es realmente peligroso instalarnos en esta tendencia puesto que puede afectar negativamente a nuestra actitud, al desarrollo de nuestras habilidades, a la consecución de nuestras metas e, incluso, a nuestro propio bienestar.

Para mejorar en la gestión de tus tareas, en primer lugar debes considerar tu tiempo como un recurso finito. Además, debes ser consciente de que es el recurso más valioso que posees y que tarde o temprano llegará a su fin. Por lo tanto, es fundamental que valores muy bien en qué inviertes tu tiempo y la cantidad de inversión que realizas.

Llegados a este punto, es muy probable que conozcas la importancia de priorizar las tareas que tienes que desempeñar estableciendo un orden de los aspectos que consideras más importantes. Pero, ¿cómo puedes identificar lo que es importante y lo que no? Puede parecer una pregunta muy obvia, pero cuando hay que gestionar una gran cantidad de tareas, es frecuente tener dificultades para establecer el orden de prioridades.

A continuación te detallamos los pasos para identificar de entre todas las tareas cuáles son las realmente importantes:

  1. Ten clara tu intención. La intención hace referencia a la firme determinación de conseguir una meta fijada y debe estar presente en los proyectos que inicies, en tus metas profesionales y personales y, por supuesto, en tu propia vida. Todas las decisiones que tomes tienen que estar alineadas con esa intención.
  2. Identifica las tareas que te van a permitir materializar tu intención. Este tipo de tareas son aquellas que te permiten incrementar tu influencia sobre tu mundo exterior e interior. Sin influencia, no podrás alcanzar tus metas, por lo que todo aquello que te acerque a la determinación propia que has definido, será algo importante. Lamentablemente, en muchas ocasiones estamos inmersos en infinidad de tareas que no nos acercan a nuestra intención ni suponen una ayuda para incrementar nuestra influencia.
  3. Clasifica las tareas. No todas las tareas importantes van a permitirte generar el mismo nivel de influencia. Establece tres niveles en función de la influencia potencial que podrás adquirir una vez realizadas: alto potencial, medio potencial y bajo potencial. Realizando esta clasificación, ya habrás establecido el orden de prioridades.
  4. Toma decisiones. Aquellas tareas que no te orienten hacia la materialización de tu intención son tareas prescindibles. Valora qué decisiones tienes que tomar y qué cambios tienes que provocar para invertir el menor tiempo posible en ellas. Si puedes, elimínalas. Si es necesario, delégalas.

Por último, ten presente que para realizar esta gestión de tus tareas de manera continuada es imprescindible crear hábitos. Al menor descuido, surgirán incontables tareas prescindibles ávidas por devorar el recurso más valioso que posees.

Y tú, ¿eres consciente de cómo inviertes tu tiempo y de la influencia potencial de tus tareas cotidianas?

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